Lunes, 13 de junio
de 2016

La semana pasada nos
dio la lata con su nuevo “look”, y el teñido multicolor, que
llama la atención desde varios kilómetros de distancia. Si parece
que se ha enrollado en la cabeza la bandera gay. Y sus amiguitas
Isabel y Teresa riéndole todas las gracias y dándole coba. “Carla,
¡qué chulos esos jeans!”, “Carla, ¡qué piercing más molón!”,
“Mira, Carla, esas pringadas que no se coscan de nada”... y así
todo el rato. Cuando se meten con alguien... es que me pongo enferma.
El viernes pasado, a
la hora del recreo, comenzaron a reírse de mi amiga María, que
tenía para almorzar un bocadillo de jamón de pavo. Ellas, ¡no!
Ellas cada día van al bar a comprar su cocacola y su donut. Yo les
paré los pies y les dije que cada una almuerza lo que quiere y que
la dejaran en paz. Acabaron riéndose de mi ropa y llamándome
“pringada” y “andrajosa”. ¡Tuve ganas de tirarles de los
pelos!
Martes, 14 de junio
de 2016

En la organización
del baile el profe, que es jovencito y está sustituyendo a Luis, se
ha dejado convencer por el grupito de Carla para que las pusieran a
ellas en primera fila, y a Carla como bailarina principal. A nosotras
nos han dejado unas coreografías de relleno en los laterales. Los
chicos se quedan tontos mirándolas. Mario también participa en el
baile. Y hace un pequeño dueto con Carla...
En los ensayos de
hoy el profe me ha dicho que bailo muy bien. Me encantaría ser la
bailarina principal. Estoy segura de que lo podría hacer mejor que
ella.
…
Sábado, 18 de junio
de 2016
Querido diario: ¡hoy
ha sido mi gran día! ¡He sido la bailarina principal! ¡Y ha sido
genial!
Pues resulta que
ayer por la tarde, salimos al parque con toda la gente. Ya no hay más
días de clase. El curso ya casi se ha acabado. Sólo queda la
excursión del lunes, y el martes nos dan las vacaciones. Así que
estábamos todos como locos.
Mogollón de gente
de todos los colegios con sus bolsas de botellas. ¡Hala! Todos al
parque. Parecía una romería. Total que por cinco euros te podías
tomar lo que quisieras. ¿Y qué pasó? Pues que la “niña bonita”,
Carla, tenía que ser la más guay y tomar la que más. Así que
acabó con un pedo descomunal, llorando como una niña y diciendo
tonterías a tutiplén.
Y ya, la tremenda
fue cuando se cayó redonda al suelo. Al principio pensábamos que
se había tropezado. Pero al ver que estaba inconsciente, ¡menudo
cague! Todo el mundo se marchó pitando. Nosotras intentamos que se
despertara. Pero acabamos llamando a urgencias y cuando llegaron nos
fuimos corriendo. ¡Cualquiera se queda en esta movida! Les he dicho
a mis padres que yo no estaba en ese parque...

El festival en
general ha estado bien. Pero nuestro baile ha sido lo mejor. Nos ha
salido genial. Mogollón de aplausos. Hemos tenido que salir a
saludar porque no paraban de aplaudir y silbar. Nunca me pasó nada
igual.
Y cuando ha acabado
nuestra actuación, ¡alucina, Diario!, ¿quién me ha pedido que
vaya con él en el autobús en la excursión del lunes? ¡¡¡Mario!!!
Casi me desmayo. Creo que me he puesto roja como un tomate. Luego,
cuando ya se marchaba con sus amigos, se ha acercado a mi y me ha
dicho: “hasta el lunes, Beatriz”. Y me ha sonreído...
Hoy soy plenamente
feliz. Parece que merece la pena tener 16 años.
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